AÑOS 50´s: VUELTA AL ENCIERRO
Siguiendo con el club de lectura, ese día en casa de MG hablamos de múltiples temas, entre ellos nuestros miedos. Exploramos muy de cerca el miedo a la soledad o al envejecimiento, pero retomaremos estos temas de nuevo en otro capítulo ya que tienen mucha tela que cortar.
En el podcast hemos comentado múltiples veces lo devastadores que fueron los 50s para las mujeres. Como después de la guerra, las mujeres otra vez a confinarse en casa y la publicidad a fomentar el comprar nuevos electrodomésticos para mantenerlas entretenidas y que diese la sensación de que no trabajaban tanto, era todo mentira por supuesto.
LA IMPORTANCIA DE LA CAMPANA DE CRISTAL

En este contexto es donde podemos hablar de Sylvia Plath y "La Campana de Cristal". La figura de Sylvia aún a día de hoy genera estudio y nos dedicaremos a ella, a sus poemas y su obra en otra ocasión, pero cabe destacar la importancia de su única novela, "La Campana de Cristal".
Sylvia Plath y Ted Hughes era una pareja como cualquier pareja de los años 50s, ella enamorada hasta la enfermedad, muy del siglo XIX esto, y él con amantes varias, nos suena verdad.
La escritora Jane Malcom recoge partes de los diarios de Sylvia Plath en su libro "La mujer en silencio" y explora la relación de esta pareja. Él era poeta y ella también, aunque obviamente ella era mujer de familia primero, un apéndice del marido, aunque haya sido la obra de ella, su vida y su muerte la que haya pasado a la historia.

En un contexto de depresión y ansiedad, Sylvia Plath crea un alter ego llamado Esther y da la crónica de un año de su vida, su depresión nerviosa y la terapia profesional de su tiempo.
Sin saberlo, Sylvia Plath sienta unas bases muy importantes para el feminismo contemporáneo, ya que explora la angustia femenina, critica la sociedad y las expectativas de género, hace un retrato de la adolescencia y la crisis existencial.
La novela fue rechazada por varios editores, por considerarla juvenil y sobreexcitada, claro, hablaba de cosas que importan a las mujeres. Se publicó apenas un mes antes de su muerte. Un libro absolutamente confesional que irremediablemente iba a ser tachado de "femenino", lo que desprestigiaría su labor como poeta.
Esther, la prota del libro y alter ego de Sylvia, a pesar de ser una estudiante modelo, disfrutar de una beca de escritura en una revista prestigiosa y tener talento para la poesía, todo lo que la sociedad espera de ella es que se case con un señor de éxito y tenga muchos hijos, además de llegar virgen al matrimonio.
Sylvia critica también el sistema capitalista de después de la guerra, en el que lo único importante es la productividad mercantil, basada solo en el éxito material, esto nos suena también. Luego llegaría una contracultura a EEUU que se opondrá a esto.

Resalta la importancia de una red de apoyo para poder superar este proceso psicológico, ya que la depresión y ansiedad se agrava cuando la madre de Esther, la prota del libro, pretende quitar hierro al asunto y le dice que no es más que una indisposición pasajera.
Para Sylvia Plath la campana de cristal es ese símbolo icónico de represión. Metáfora de la asfixia física y mental por la instalación de la depresión en su psique. Es como si estuviese encerrada en una campana de cristal.
Para abrir boca y dejar con ganas de saber más sobre Sylvia, que la volveremos a traer a Cactus Lila, decir que la mujer por la que el marido de Sylvia la dejó, Asia, se suicidó siguiendo el método de Sylvia, porque chicas, cuando la amante principal se convierte en la mujer, de nuevo queda hueco para la amante principal, esto es así.
La importancia de contar nuestras historias
Como pasa con Sylvia, las mujeres, siempre hemos sentido la necesidad de expresarnos, de contar nuestras historias y por supuesto siempre, hemos sido silenciadas en este aspecto. Los clubes de lectura, como ya hemos comentado, han sido una gran vía de escape para nosotras, sobre todo en otras épocas. De ahí que ahora tengamos la obligación de divulgar y difundir todo esto, todas las vivencias y las historias que nos conforman como personas y como colectivo, no podemos olvidar que las mujeres somos la mitad de la población.

Un gran ejemplo de divulgación feminista es por ejemplo el caso de Gata Cattana, nombre artístico de Ana Isabel García Llorente (1991–2017) rapera, poeta y activista feminista española que dejó una huella profunda en la cultura urbana y en la lucha por la igualdad de género. Su obra fusionó poesía, rap y reflexión política, convirtiéndola en una de las voces más destacadas del feminismo en el ámbito musical español.
Desde sus primeros trabajos, como el EP Anclas (2015), Gata Cattana utilizó su música para cuestionar el patriarcado y reivindicar la autonomía femenina. En su canción Lisístrata, hace referencia a Silvia Federici, autora de Calibán y la bruja, para denunciar cómo la historia ha relegado a las mujeres a un papel secundario y ha asociado su imagen a la maldad o la imprudencia.
Además de su carrera musical, Gata Cattana era una apasionada de la lectura y la reflexión. Su formación en Ciencias Políticas y su interés por la historia y la mitología se reflejan en su poesía, como en su poemario La escala de Mohs (2016), donde aborda el amor, el feminismo y la crítica social.
