¡VAN A HACERLAS PICADILLO!
Lectores y lectoras de cactus en su nueva versión, esta versión que nos hemos sacado un poco de la manga.
De nuevo venimos con otra entrega. Como podréis comprobar, la línea que estamos llevando es darle un repaso generalizado a los episodios que hasta ahora tenemos en las plataformas y sobre cada tema tratado, ampliar información, porque si algo no falta en estas cosas, es tela que cortar.
VITA FARÁNDULA.
En este episodio, veníamos a tratar el mundo de la fama o la farándula, este nicho hostil con el que muchos sueñan alcanzar, pero donde te machacan y te hacen picadillo, y si eres una mujer, ya lo tienes todo ganado, o perdido más bien.
Recuperamos la famosa frase de Andy Warhol que decía: "En el futuro, todos serán famosos mundialmente por 15 minutos", y oye, Andy Warhol, es un señor gay muy listo y un genio en lo suyo, pero era un vampiro energético y laboral de cuidado. Recordemos que Valerie Solanas le disparó, que esto lo contamos más para adelante.
En el futuro, todos serán famosos mundialmente por 15 minutos.
La historia es que Andy Warhol no se equivocaba mucho, ya que las redes sociales y la vida virtual te permiten esos 15 minutos de fama de alguna manera.

El chisme es el pegamento de la sociedad, incluso se ha convertido en un espacio político. Es muy grande la sed por saber de vidas ajenas, bien por falta de estímulos interesantes en la vida propia o por regocijarte en lo ajeno para huir de lo mundano. Un placer culpable que nos cuesta reconocer. Tanto es así que hay un género que se dedica a darnos estos estímulos que es la prensa rosa.
Aunque hay un gran avance en perspectiva de género en el periodismo, en concreto, el género prensa rosa, en palabras de Martin Bianchi, se comporta exactamente igual que hace 60 años.
La prensa rosa, para sobrevivir, necesita continuamente que a la heroína (persona famosa en este caso) le pasen cosas, y esto lo vemos en libros como Madame Bovary o Ana Karenina en la que la heroína no tiene nunca una vida estable, necesita cambios continuos, ya que es el alimento de estas historias. Tener pareja, casarse, tener hijos, divorciarse, tener nueva pareja, dar exclusivas, comprar casas de lujo…. Y un largo etcétera que hemos ido viendo con titulares en revistas como HOLA!, que siempre se han encargado de desactivar la parte oscura de todo.
Tenemos por ejemplo a Isabel Preysler, una señora que ha copado portadas, así como sus hijas, siempre también en el candelero de la prensa.
Las contradicciones en esto existen, ya que se les presupone una educación y cultura. Sin embargo una figura como Belén Esteban, a quien se le presupone una falta de esto, ha alejado a su hija de los focos y está estudiando fuera del país.
Volviendo a Martin Bianchi, que es una de las personas más listas, que se dedica al Cuore, pero lo hace con una perspectiva crítica al absurdo que supone este trabajo. Martin tiene una sección todas las semanas en cadena ser que se llama precisamente "15 minutos de fama".
LETIZIA EN VETUSTA

Martin tiene un ensayo llamado "LETIZIA EN VETUSTA", que nos cuenta como fue la incorporación de Letizia a ese mundo de la familia real y de la nobleza. La periodista se convirtió en una intrusa, una amenaza, una presencia incómoda vista con suspicacia por los círculos más ortodoxos de la realeza, que alababan al rey en el exilio, Juan Carlos, por traer a España la democracia, que suponía un nuevo orden de derechos e igualdad. He aquí compañeras, la contradicción.
Mujer, periodista, divorciada, "plebeya", y por qué no decirlo, inteligente, tanto así que en la rueda de prensa en la que hacen público el compromiso, ella hace algo tan normal y natural como callar al ahora Rey Felipe, porque él la interrumpe. Esto supuso el severo escrutinio de opinadores que veían a una "mujer de carácter fuerte" que maneja al príncipe a su antojo. Comentarios desagradables y malintencionados que le costaron a Letizia posicionarse, viniendo entre otros, de su suegro, que le dijo algo como "Letizia deja hablar, que ya sabemos que eres la más lista..."
Oviedo se transformó para Letizia en la Vetusta chismosa, envidiosa, y clasista que Alas Clarín había construido para "La Regenta". En realidad, toda España se había convertido en Vetusta.
TONADILLERAS, LAS PRIMERAS INFLUENCERS.
Cambiando el tercio, una de las principales figuras en torno al mundo de la farándula al que nos referimos, podría decirse que es la figura de la tonadillera, cantantes y actrices que interpretaban tonadillas, un género musical popular en España entre los siglos XVIII y XIX.
Las tonadillas eran piezas teatrales cortas con música, a menudo satíricas y de temática costumbrista. Las tonadilleras más famosas, como María Antonia Fernández "La Caramba" y Pepita Vargas, eran conocidas por su carisma y su vestimenta llamativa. Con el tiempo y más actuales podríamos catalogar en este género, mujeres tan de renombre como Isabel Pantoja o Rocío Jurado.
Las tonadilleras no solo eran artistas, sino también figuras de gran influencia en su época. Muchas de ellas rompieron con las normas de género establecidas al convertirse en mujeres independientes, económicamente autosuficientes y con una gran proyección pública en un tiempo en el que la mujer estaba relegada al ámbito doméstico.
A diferencia de muchas mujeres de su tiempo, las tonadilleras podían ganarse la vida con su talento y llegar a acumular fortunas. En muchas de sus representaciones, adoptaban una actitud desafiante, satírica y burlesca frente a las normas sociales y políticas. Algunas, como La Caramba, fueron vistas como figuras casi transgresoras por su actitud provocadora y su forma de vestir.
Aunque en su época no existía el feminismo tal como lo entendemos hoy, las tonadilleras desafiaron estereotipos y abrieron camino para las mujeres en el mundo del espectáculo y la cultura popular. En cierto modo, fueron precursoras de un tipo de empoderamiento femenino basado en la independencia, la libertad de expresión y el éxito en un mundo dominado por hombres.
En una sociedad donde las mujeres tenían pocas oportunidades para desarrollar una carrera independiente, las tonadilleras lograron éxito y reconocimiento. Muchas de ellas manejaban su propia economía, lo que rompía con el modelo de dependencia femenina de la época.
Sin embargo, esta independencia no las liberaba completamente de la presión social ni de la explotación dentro del mundo del espectáculo. Eran vistas como figuras atractivas y, a menudo, se esperaba de ellas que encarnaran una feminidad seductora y provocadora. Esto las convirtió en objetos de deseo, pero también en blanco de críticas y control moral. A menudo eran juzgadas por su vida privada, lo que revela la contradicción de una sociedad que las admiraba en el escenario, pero las censuraba fuera de él.
Muchas tonadilleras asumían roles fuertes y desafiantes en escena, algo que podría interpretarse como un tipo de empoderamiento. Sin embargo, también se las encasillaba en figuras arquetípicas como la mujer pasional, la femme fatale o la mujer de carácter explosivo, lo que limitaba la diversidad de representaciones femeninas. Las que rompían demasiado con las normas eran castigadas socialmente. Por ejemplo, si mostraban independencia excesiva o desafiaban el papel sumiso de la mujer, podían ser blanco de escándalos o rumores. Esto muestra cómo el patriarcado permitía ciertos grados de libertad dentro del espectáculo, pero sin una verdadera igualdad de derechos.
Desde una perspectiva feminista, las tonadilleras fueron pioneras en la conquista de espacios públicos y en la autonomía económica femenina, pero también sufrieron la sexualización, el control y el juicio social por el simple hecho de ser mujeres en un medio dominado por normas patriarcales.
Su legado puede interpretarse como una mezcla de resistencia y limitación impuesta, lo que las convierte en figuras clave en la historia de la representación femenina en la cultura popular.
